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Smart Cities y sostenibilidad

Smart Cities y sostenibilidad

Smart Cities y sostenibilidad

La eclosión de la innovación tecnológica ha permitido al planeta comenzar a moldear las ciudades inteligentes. Una Smart City permite a la sociedad disponer de unos avances trascendentales con los que hacer su vida más eficiente, sencilla y rentable. Y, además de todo esto, paralelamente es capaz de trabajar para su propia sostenibilidad. ¿Cómo? Respondemos a continuación.

La gestión de los Datos Abiertos por parte de las Administraciones locales es un factor importante para lograr mejorar todos sus servicios y dar forma a una Smart City. Con ellos, el ahorro económico y los beneficios medioambientales son una realidad.

Esta información disponible para todos supone un combustible de primera para toda clase de instituciones, públicas y empresas privadas ávidas de datos, puesto que con ella pueden dar forma a soluciones de distinto tipo que repercutirán positivamente en la sostenibilidad de la propia ciudad.

A continuación os mostramos algunos ejemplos de aspectos urbanísticos en los que las Smart Cities contribuyen sustancialmente a moldear un entorno más verde y habitable para todos.

Gestión del tráfico en ciudades inteligentes

Una Smart City es capaz de organizar mejor los diferentes flujos de tráfico rodado que tienen lugar en sus principales arterias. Con ello evitaremos atascos y problemas de tráfico que derivarán en una circulación más lenta y, cuanto más tiempo estén los coches en el asfalto, más gases emitirán, más combustible consumirán y más ruido harán.

Gracias a los datos que maneja una ciudad inteligente podemos saber cuáles son las horas y lugares críticos para los conductores, así como problemas puntuales que puedan surgir en el día a día de la ciudad.

A través de estos Datos Abiertos sobre tráfico ofrecidos principalmente por entidades públicas, como ayuntamientos, todo ciudadano y empresa puede hacer uso de ellos como mejor estimen. De entre todas las posibles soluciones que se pueden desarrollar a partir de esta información destaca la creación de apps que calculan en tiempo real las mejores rutas para llegar a tu destino de la forma más rápida y cómoda para el usuario.

Por poner un ejemplo de estas apps, los Datos Abiertos publicados por el Ayuntamiento de Málaga, entre otros, son utilizados por la aplicación CityGo, que combina estos Datos Abiertos con información recopilada por sensores para recomendar itinerarios por la ciudad en tiempo real.

Por supuesto, una de las grandes pérdidas de tiempo de los conductores es aquella que tiene lugar cuando están interminables minutos buscando aparcamiento. Para facilitar esto también Open Data es una fuente esencial para la creación de aplicaciones, como es el caso de la de la Empresa Municipal de Transportes de Madrid (EMT) y su aplicación para localizar las plazas de aparcamiento libres.

Transporte público para la sostenibilidad

Cualquier ciudad moderna entre sus planes de futuro tiene disminuir las cantidad de coches que circulan por sus calles. Para ello un transporte público eficiente es clave y no hay nada que fomente más su uso que las personas satisfechas con el mismo.

Para que los ciudadanos puedan aprovechar al máximo las ventajas del uso del transporte público, es fundamental que dispongan de toda la información posible referente al mismo. Esta información en las Smart Cities suele estar a disposición de todos en los respectivos portales de Datos Abiertos.

Sin embargo, esta información en bruto apenas carece de utilidad práctica para las personas de a pie, pero sí para los desarrolladores. Y es que son numerosas las aplicaciones que aprovechan datos como horarios, frecuencia de paso e, incluso, afluencia de viajeros para volcar esa información en herramientas que cualquier persona pueda manejar desde su dispositivo móvil y saber qué línea de bus o metro tomar en cada momento.

Muestra de esto es la aplicación Madrid Metro|Bus|Cercanías, con más de 100.000 usuarios que la abren cada día, siendo la más usada en la capital española. También los ayuntamientos ofrecen apps creadas por ellos mismos, como la de la Empresa de Transportes Urbanos de Sevilla (TUSSAM).

Transporte público y sostenibilidad en Smart Cities

Recogida de residuos más eficiente y verde

Dentro del amplio espectro de variables que maneja una Smart City, desde el punto de vista de la sostenibilidad podemos destacar la optimización de la gestión de basuras, puesto que la acumulación de la misma, además de ser incómoda para los vecinos, puede convertirse en foco de problemas de salubridad.

En este sentido se han creado soluciones que permiten mejorar el sistema de recogida de residuos de las diferentes empresas dedicadas al mismo. Estas soluciones suelen basarse en datos relacionados con cantidad de basura recogida por zonas geográficas y días. Información que se consigue mediante la consulta de históricos o a través de sensores ubicados en los contenedores que transmiten información a tiempo real sobre su llenado.

Como ejemplo podemos poner el proyecto impulsado por el Ayuntamiento de Granada, que tratando con todos estos datos y considerando los recursos disponibles (como la flota de vehículos o personal), diseña automáticamente las mejores rutas para recoger la basura.

Consumo energético

Bien es sabido que el gasto de recursos energéticos es inherente al problema medioambiental. Los grandes núcleos urbanos son insaciables en cuanto al uso de energía eléctrica, de ahí que los proyectos de Smart Cities centren su atención en este aspecto.

Es por ello que arquitectos, urbanistas, ingenieros y científicos se encuentren constantemente buscando recursos que permitan el máximo ahorro energético.

Un gran avance en esta materia llegaría con la implantación de las conocidas como redes eléctricas inteligentes o smart energy grids. Se trata de una red que busca que todos los actores que participan en el proceso eléctrico —generación, transmisión, distribución, almacenamiento y comercialización— mantengan una conversación bilateral. O, lo que es lo mismo, que la información sea la mayor posible para la planta eléctrica y para el consumidor.

Mediante un sistema informatizado, ambos podrán conocer el consumo energético y podrá evitarse que el excedente de energía no utilizada se pierda. Con las smart grids se pueden aprovechar al máximo los recursos eléctricos y evitar su derroche, en un momento en el que el consumo se ha disparado y en el que el cambio climático acecha.

El concepto de sostenibilidad se encuentra intrínsecamente unido al de Smart City. Un cuidado medioambiental que es clave en un período de crisis climática como en el que estamos inmersos, con una sociedad cada vez más preocupada por el futuro del planeta y por la transparencia de sus gobernantes. Hacer una ciudad más inteligente es también cuidar el futuro del planeta. ¡Hagámoslo posible!

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